El hombre sencillo, Mustafa Özer, nació en 1937, antes de que naciera mi padre. Era un hombre de baja estatura y, con el paso de los años, de complexión más bien corpulenta, en parte porque comía mucho y no hacía ejercicio. Tenía el cabello blanco y también blanco el bigote; no le gustaba llevar barba y solía vestir de traje, rasgo que conservó incluso después de jubilarse.